Star 80, una de Bob Fosse

En un principio, tenía reservada esta entrada para defender el musical. Luego de acaloradas discusiones con mis colegas Joaquín y Matías, mi intención era defender dicho género cinematográfico, desde sus más tiernas expresiones (Los caballeros las prefieren rubias) hasta sus irrupciones más recientes (Bailarina en la oscuridad). Por eso ayer asistí a ver una película de Bob Fosse, realizador estadounidense, autor de Cabaret y de una larga lista films que combinan coreografia, música, canto y cine. La película era Star 80 y para mi sorpresa no tenía nada que ver con un musical. Sin embargo, ahora tengo escribir sobre ella, pues es una de las que bien valen un post entero.
Desde un inicio, la cinta nos propone una narración no-lineal. Desde el primer minuto, sabemos cómo va a terminar la historia. El resto son ires y venires entre pasado y presente, hechos narrados de modo bastante convencional, combinados con insertos de lo que parecería ser un documental. Y es que Star 80 está basado en un hecho real: el asesinato de la conejita Playboy Dorothy Stratten (Mariel Hemingway, nieta de Ernest) en manos de su amante Paul Snider (Eric Roberts, hermano de Julia), allá por el año 1980. Basándose en la novela Village Voice de Teresa Carpenter, ganadora del premio Pulitzer el mismo año, Bob Fosse nos propone una mirada agudísima sobre la truculenta realidad que se esconde detrás de la aparente perfección del mix Playboy / Hollywood. Bomba de tiempo que se expresa a través de un cafiche desesperado por triunfar en la industria, una inocente y tontuela lolita canadiense que se hace famosa gracias al buen ojo de este último, un Hugh Heffner joven y bueno pal carrete, y un cirujano plástico más light que un paquete de cabritas.
Metiéndole el dedo en la llaga a la búsqueda desenfrenada por el éxito, la película cuenta la historia de Paul Snider, un megalómano productor de espectáculos eróticos, y Dorothy Stratten, una adolescente ultra inocente que vive en Vancouver. Al conocer a la muchacha en un café, Paul se da cuenta que está frente a alguien “especial”, por lo que la convence para acompañarlo a los Estados Unidos a probar suerte, específicamente a tratar de entrar en el mundillo de Hefner. Y si bien ambos consiguen el objetivo, la creciente fama de Dorothy comienza a ganarle terreno a la ignorancia y el arribismo de Paul, quien pierde la razón progresivamente al ver que su “descubrimiento” comienza a volar con alas propias. En este sentido, lo más patético del personaje de Roberts es su intento por triunfar en la industria pidiéndole dinero prestado a la conejita, mientras ésta, trabajólica, posa para revistas y actúa en peliculillas, agotada y cada día (aunque suene increíble) más madura.
El final es inevitable y lo sabemos desde un principio, así que lo enuncio: el crimen pasional. Y en la medida en que el lei motif de la película es el culto al cuerpo y el dinero, el resultado no puede sino ser algo muy truculento, muy digno de los EE.UU. Bob Fosse está lejos de ser un Welles, un Allen o un Von Trier, pero esta película bien vale sus casi dos horas. Al menos si queremos asomar nuestra poco agraciada nariz entre aquellas, más respingadas y empolvadas, de una de las industrias más cautivadoras y perversas que ha dado occidente.


Aunque sin canciones, esta peli tiene un formato de musical, y no sólo en las sesiones de foto que son bien coreográficas, sino en la mirada cándida que tiene del mundo Playboy. En plenos años ‘80 no hay drogas duras, no hay estafas, no hay odiosidad entre las conejitas (de hecho son todas amigas), incluso la casa de Heffner es una especie de Playboy pin y pon… no es Boogie nigths, lejos. Extrañamente eso no le quita fuerza ni profundidad a la historia, en lo absoluto, es un formato diferente. Y no es una defensa al musical, eh!
Excelente película. La vi varias veces y la recomiendo. El personaje del amante de la conejita, un auténtico explotador, está muy bien delineado, un tipo ordinario y enfermo de la cabeza, psicótico, contrastando con la belleza inocente de la mujer.