Ideas sobre la crÃtica de cine

Las siguientes digresiones surgen de un comentario arrojado recientemente por un lector de este sitio en el post de la crÃtica (o "crÃtica") a la pelÃcula "31 minutos, la pelÃcula". Reproduzco textualmente la parte del comentario de Felipe M. que justifica las lÃneas que lo seguirán:
nunca realmente e entendido cual esla labor de un crÃtico de cine. lo digo en serio, ya que realmente me cuesta entender, cual es el propósito de criticar y decir que una pelicula es mala, que la otra es peor, si la gente igual nomas la verá. además, (en todo caso esta apreciación es personal, los lectores puede que no concuerden conmigo), me da la impresión de que simpre los crÃticos de cine se toman demasiado a pecho su trabajo: es decir son demasiado crÃticos, de todas las pelÃculas siempre encuentran algo malo (…) asi entonces, si alguien quisiera explicarme, se lo agradecerÃa.
La crÃtica, como yo lo veo, es un ejercicio ocioso, como jugar videojuegos o leer libros de metafÃsica. Es un punto de partida, o una parada al menos, para el diálogo que el espectador establece con una obra. No se trata de que una crÃtica oriente hacia qué ir a ver y qué no; puede hacerlo, pero no es su función primordial (si creyeramos que es para eso, nos bastarÃa con colocar estrellitas a las pelÃculas, como en el periódico).
Lo que hay detrás de la lectura y la escritura de un crÃtica de cine es la idea de que la experiencia cinematográfica no se reduce a la hora y media que uno pasa sentado en una sala, que el cine tiene más formas de ser disfrutado: una pelÃcula se piensa, se desarma, se deconstruye, se compara, se busca su estructura, se pone en relación con otras pelÃculas, se descubren o inventan los puntos en que dialoga con otros artes y con la vida de uno y de los demás… Criticar cine un ejercicio ocioso, inútil si se quiere (la pelÃcula no se va a arreglar y los espectadores de cualquier modo la verán), pero que forma (para el que le interesa, que no tienen por qué ser todos) una parte más de la experiencia cinematográfica, como conversar sobre las relaciones forma parte del amor; es decir, hay una necesidad de saturar de discurso aquellos fenómenos que nos apasionan, de dialogar con nuestras vivencias.
Idealmente la crÃtica deberÃa "servir", plantearse o ser planteada como un esfuerzo retórico en pos de situar al espectador en una determinada posición para ver, leer, pensar y disfrutar una pelÃcula, es decir, la crÃtica puede servir para mostrar al lector – espectador una determinada pelÃcula dentro de una pelÃcula dada, determinados códigos, determinadas formas del mirar, para iluminar aspectos del diálogo dentro y desde el cine, de manera de provocar lecturas, invocar formas de mirar nuevas o al menos singulares. Es común, por ejemplo, ver una pelÃcula esperando una cosa (un género, un conflicto, un modo de cine) y descubrir a medio camino (con espanto, en general) que estamos viendo otra. Ese choque (shock) con la realidad, con el engaño, puede provocar que desestimemos un film que leÃdo bajo otros códigos nos gustarÃa. Por eso es tan maravilloso ver una buena pelÃcula sin ninguna preparación, entrar a la sala sin prejuicios (quizá parte importante del éxito y el aprecio que ha recibido el cine oriental en los últimos años se vincule con el hecho de que es un cine del que no sabÃamos casi nada hasta hace poco); sin embargo, desde que hemos sido vÃctimas de campañas millonarias de marketing y desde que conocemos a los directores y actores europeos y norteamericanos mejor que a nuestros vecinos, las estrategias para afrontar el cine, como espectáculo y como arte, se han diversificado. Una de esas estrategias es tomar la crÃtica como parte del fenómeno.

Una de las funciones de la crÃtica, como ya indiqué, deberÃa ser proponer un sendero sobre el que transitar al experimentar el cine. Esto, por supuesto, no es tarea sencilla. Nuestras crÃticas en este blog muchas veces se reducen a meras reseñas e impresiones. Muchas veces una reseña contempla elementos de valor crÃtico inestimable, pero rara vez logramos cumplir con los objetivos crÃticos que aquà he propuesto. Muchos factores juegan en contra de esto, pero aun asà a veces logramos, creo, buenas crÃticas, o crÃticas suficientemente buenas, al menos mejores que muchas de las reseñas que publican los medios impresos de mayor circulación en Chile, crÃticas hechas sin apuro ni lÃmites de palabras, sin esperar cobrar un cheque (idéntico, se haga bien o mal el trabajo), hechas porque nos interesa, nos entretiene y nos apasiona el cine y a veces no podemos evitar querer seguir dialogando con ciertas pelÃculas. Cuando una pelÃcula tiene deficiencias evidentes, y el comentario surge de su primer visionado (cuando se trata de un estreno, por ejemplo) es frecuente y casi inexorable que la crÃtica tenga severas deficiencias también. Es complejo mostrar una forma "positiva" de ver un film que nos resulta, como espectadores primerizos, malo. Y no podemos dejar de mencionar lo malo.
No es apropiado que la crÃtica, menos aun en un medio que aun debe probar su valÃa (no me refiero a BlogdeCine.cl, sino a internet en general), se crea más inteligente que la le pelÃcula o que el cineasta que está detrás, pero eso resulta una tarea complicado ante un gran porcentaje de las pelÃculas que se estrenan en nuestras salas. Los grados de provocación que imprime el crÃtico en sus textos, si bien necesarios, deben ir arrojados a cuentagotas y, sobre todo, debe procurarse llevar a cabo una provocación inteligente, es decir, más al estilo de los primeros Simpsons que de los últimos. Por eso, cuando un crÃtico se permite hacer declaraciones provocativas sin ton ni son, como la siguiente, su trabajo se vuelve un despropósito y su medio, descartable (aunque en este caso, sabemos que el medio no lo es, pero un flaco favor le hacen esta clase de frases):
Hay por lo menos tres pelÃculas en Iron Man, las tres interesantes. La primera, una sátira polÃtica que tiene ecos de Dr. Insólito, aunque es obviamente mejor que el film de Kubrick (enfrentémoslo: que la persona que rodó una pelÃcula se llame Stanley Kubrick no la hace buena por decreto)
CrÃtica a ’Iron Man’ en El Amante.
Muchas veces se ha dicho que en Chile no hay buena crÃtica o que simplemente no hay crÃtica cinematográfica; la primera afirmación es discutible, pero la segunda simplemente es de una pedanterÃa insufrible. No creo que sea conveniente desestimar un comentario sobre cine como crÃtica porque carece de ciertos elementos formales o eruditos al estilo de Victor Perkins. La crÃtica de cine no está sólo al alcance de unos pocos elegidos; luego se verá si la crÃtica es buena, mala, torpe, inteligente, inteligible, absurda, ignorante, pedante, pretenciosa, desechable o útil (siempre habrá más epÃtetos negativos para definir una crÃtica de cine). Al crÃtico lo único que lo hace crÃtico es compartir sus opiniones sobre las pelÃculas que ve, sus opiniones crÃticas, y en ese sentido es rara la persona que ve un film y se sumerge en el ostracismo. No digo que todo sea crÃtica, digo que todo comentario sobre cine con cierta intención crÃtica lo es. Con esto no quiero justificar la torpeza, la flojera, la mentira y la falta de datos, pero muchas veces un comentario subjetivo profano bien expresado transmite más y esta más cercano a los objetivos de una crÃtica, que un largo, enrevesado, erudito y frÃo texto crÃtico. La arrogancia puede ser una de las peores estrategias del crÃtico. En lo personal estimo que una verdaderamente mala crÃtica es aquella del crÃtico prepotente, virulento y convencido de tener la razón.
Hablar de cine es uno de los máximos placeres conversacionales a los que uno (como aficionado al cine) tiene acceso, sólo requiere de otro interlocutor más o menos interesado. La crÃtica realizada en un blog es sobre todo e idealmente una conversación sobre cine más que un panfleto sobre lo bueno y lo malo de las pelÃculas.
Invito a los demás colaboradores y autores de este blog y a los visitantes y comentaristas a aportar su punto de vista.
Algunas crÃticas que destaco de Blog de Cine.cl, pues creo que cumplen en cierta medida con lo expuesto:
- "Este este, estos oestes…", por MatÃas.
- "Calle Santa Fe", por Miguel.
- "El sol del membrillo, lo real al cuadrado", por Roberto.
- "A propósito del barro: La batalla de Argel", por Javier.
- "Niña Santa", por JoaquÃn.
- "’Perros de Paja’, ultraviolento", por Sebastián Chávez Peña.


¿Tanta vuelta para responder ese comentario?
Bastaba con mencionar los “placeres conversacionales”, dejando dentro los panfletos, las maldades y bondades inevitables del palabreo… crÃtico si quieres.
Digamos que no habrÃa sido muy “conversacionalmente placentero”.
Olvidé mi comentario: creo que existe en alguna gente la imagen del crÃtico como algo parecido al personaje de Ratatouille, es decir, como un viejo c**** que esgrime impunemente el poder que le da su posición de opinante privilegiado, y que desde luego es comprensible que caiga mal (e.g. el crÃtico convencional de prensa). Ahora, habrÃa que ver de qué manera la crÃtica de pelÃculas (que es lo que nos interesa) cambia cuando hay cien o mil crÃticos, no necesariamente viejos c****, cuyo “poder” radica en la cantidad de gente que los lee, que es lo que pasa con los crÃticos que escriben en blogs. Me parece que son cosas distintas. No sé siquiera si son propiamente “crÃticos”.
EL CRITICO DE CINE DEBE GUIAR AL ESPECTADOR PARA QUE SEPA APRECIAR LO BUENO DE LO MALO,ENTENDIENDO QUE LO MALO GUSTA DEMASIADO.
JORGE URIBE ALVAREZ
HISTORIADOR DE CINE
juribea@chile.com