A bordo del Darjeeling Limited

No se si les gusta el cine de Wes Anderson, me imagino que a algunos sí. Para los que no están seguros aprovechen el ciclo que le dedicó el Chileno-Norteamericano y se hacen una mejor idea. A mí no me gusta particularmente, pero sí me gustó mucho The Darjeeling Limited (2007), sobre todo por esa melancolía profunda que inunda la cara de los tres hermanos Whitman, mientras recorren los paisajes de la India encerrados en un tren, fumando y tomando calmantes. A esta película se la ha criticado mucho por la inconsistencia del guión : algunas partes sobran, otras se confunden, la historia se dilata y al final la gente se aburre.
No se si esa forma habrá sido pensada tal cual por los tres amigos que escribieron la historia (Wes Anderson, Roman Coppola y Jason Schwartzman), pero a mí me hizo sentido. Al fin y al cabo un viaje es por definición un evento confuso, con tiempos muertos y contratiempos, encuentros, desencuentros y clímax repentinos; y sólo se configura como unidad cuando ha terminado, es decir al final del viaje. Esto, aunque cada movimiento haya sido planeado, y se acarreen once maletas con todo lo « necesario ». Me imagino que esto sucede porque el viaje está movido por una vocacion de búsqueda -y el que busca siempre encuentra-, aunque ésta sea forzada como vemos en esta cinta.
La historia : Tres hermanos, Francis (Owen Wilson), Peter (Adrien Brody) y Jack (Jason Schwartzman) se reúnen, un año después de la muerte de su padre, a bordo de un tren, el Darjeeling Limited, para realizar un « viaje espiritual » por la India. La idea es rememorar al padre, buscar a la madre –perdida en unas misiones religiosas en el Himalaya-, olvidarse de mujeres pérfidas, hijos no deseados y actos suicidas y, supuestamente, reencontrarse entre ellos tras un largo silencio. La gracias de este viaje, para nosotros los espectadores, es que ninguno de ellos cree mucho en él. Ni siquiera Francis, el hermano mayor y gestor del viaje, que representa algo así como el espíritu de la familia. A pesar de que tienen un itinerario muy preciso, no hay ilusion, incluso no importa que todo salga mal. Así, el ritmo de la película está dado por una languidez algo absurda y muy graciosa. Nada de la inspiración mística del viaje de Los Beatles a la India –aunque la estética algo tiene de eso.
Esa nostalgia profunda, situada entre los pasillos de un tren en movimiento y los enormes paisajes de colores vibrantes, hace que The Darjeeling sea una comedia bien emotiva. Los momentos de risa no son tan obvios y las emociones se mezclan de una manera que me pareció bastante astuta. Hay un poco de todo eso en la escena en que vemos a Bill Murray (un ejecutivo algo viejo) correr desesperadamente para alcanzar el tren que ya partió -y que obviamente no va a alcanzar-, y tras él a Peter, corriendo en cámara lenta, muy seguro. Pero una vez arriba, distinguimos en su cara de galán ganador una desilusión máxima que no entendemos, y que la verdad nunca vamos a entender, pero que le creemos.
Porque lo divertido de esta película no está en ver a estos tres tipos en posición « iluminación », rodeados de hermosas mujeres de ojos negros, sino, por el contrario, en ver a estos viajeros espirituales incrédulos avanzando sobre un tren y lanzando plumas por si acaso.


Habiéndome quedado con un sabor a pretensión en Los Teenenbaum y Vida Acuática, Darjeeling sí logra concentrarse en el guíon (sin armar un zoológico de personajes curiosos con fondo pastel). Los paisajes hindúes ya traen consigo ciertas tonalidades que en los otros casos –se me disculpará la expresión– “eran pura ficción”. Por eso, la película se pasea libremente ya no por una serie de personajes sino de objetos (los remedios, las maletas, los cigarros, los zapatos, el paralyzer) que articulan la comedia de Wilson, Brody y Jackson. En fin, la no mistificación del viaje que subrayas es otro punto alto: los tipos son siempre bien turistas, con harta plata y mucho más interesados en comprenderse ellos mismos que al Otro. Sólo una tragedia bien doméstica los conecta (y si es que) más con la realidad que con el hinduismo. Me gustó harto y ahora saqué boletos para Rushmore que dicen que es el gran logro de Wes Anderson.
me equivoqué, anoté “Jackson”, contracción involuntaria de Jason Swchartzman. La “k” me pregunto de donde la saqué.
la contracción viene de Jack (el personaje) y Jason (el actor). Ahi aparece la “k”.
Muy buena película (si no estas buscando chistes repetidos, escopetas y ketchup saltando de la pantalla) hermosa la musica, excelente factura, para ir en relax y viajar así no mas. Está la linea de los Teenenbaum, pero este viaje en mi opinion tiene lineas mas sencillas y elegantes.