‘Dead man’, de Neil Young: la música de los absurdos grandes espacios

dead man

Dead man (1995) es quizá una de las cintas más espléndidas de Jim Jarmusch. Escrita y dirigida por el director norteamericano, y filmada completamente en blanco y negro, se interna en los grandes espacios vacíos del Oeste norteamericano, con lo que la veta de humor negro presente en el resto de su filmografía da paso a una extraña mixtura: una especie de melancólico, y a ratos absurdo, humor negro en cámara lenta. De esta suerte, la cinta se mueve entre lo prosaico y nimio de la existencia humana, por un lado, y las altas esferas de la leyenda, el mito y la poesía, por otro. La banda sonora, compuesta e interpretada por Neil Young, se encuentra por supuesto a la altura.

Todo comienza cuando el contador de Cleveland, William Blake (Johnny Depp), llega por tren a un pueblo en la Gran Frontera para asumir un trabajo prometido en una metalúrgica. Al llegar, sin embargo, al pesadillesco poblado, se encuentra con que su puesto está tomado. Tras un altercado con el dueño de la compañía (y del pueblo) interpretado, en su último papel antes de morir, por Robert Mitchum, es desalojado del lugar con un cañón entre los omóplatos. Desempleado y tirado en el pueblo, Blake se enreda con una prostituta y tras ser descubierto por el novio de la misma, y a pesar de que ella muere al cubrirlo, recibe un disparo en el pecho. Herido, logra dar muerte a su agresor, Charlie, quien resulta ser el hijo del dueño de la compañía (y del pueblo). Contratados por éste último, tres matones irán tras William Blake.

Compuesta por 13 pistas, la soundtrack funciona en tres registros separables aunque a menudo interpuestos,

de los cuales me centraré en el primero: los solos, de guitarra (6) y acordeón (1), los pasajes poéticos de William Blake leídos por Depp, y una sucesión de diálogos sacados de la cinta. Según se sabe, fue el mismo Jarmusch quien consiguió la participación del cantante y compositor canadiense Neil Young en la banda sonora. El tema principal de la misma, del cual los sucesivos solos constituyen pseudo variaciones, puede escucharse a través del pasaje en que Nobody narra su historia al contador Blake.

Al escuchar el nombre del forastero contador, Nobody cree que se trata de una reencarnación del poeta inglés homónimo, William Blake, a quien por lo demás el contador nunca ha escuchado nombrar. Otro de los equívocos que confieren a la cinta ese aire enrarecido y como de risa nerviosa. Minutos antes, Nobody ha intentado infructuosamente sacar la bala del pecho de Blake, por lo que decide acompañarlo en su viaje hasta el Océano Pacífico, en donde tendrá un entierro ritual como corresponde a alguien de su categoría (un poeta, piensa Nobody).

Sin embargo, el contador de Cleveland termina por creerse un poco el cuento. Es la reencarnación de un poeta, y como asesino de un hombre blanco, es un hombre muerto. No en vano algunos críticos clasificaron a Dead man como ’western ácido’ o ’western psicodélico’. Una escena a propósito de esto, ambientada por la doliente guitarra de Young.

Neil Young interpreta, con su guitarra eléctrica sola, una insistente melodía tras la cual se esconde una frase musical simplísima de no más de cinco o seis acordes. Deformado por el overdrive, el instrumento suena grueso y pesado como un saco de arena, y el claro sabor folk o country del tema principal hace pensar que así sonarían las clásicas bandas sonoras western de Morricone si la guitarra estuviera distorsionada.

En cuanto a su génesis, Dead man fue improvisada y grabada por Neil Young mientras veía la cinta en un estudio a solas, utilizando más que nada la guitarra eléctrica, aunque con algunos toques de guitarra acústica, piano y órgano. Lo anterior se puede escuchar en la primera pista del disco, Guitar Solo 1, a través de cuyos primeros minutos se percibe cómo Young va tocando suavemente las cuerdas apañadas, tanteando hábilmente las melodías que podrían ir con las imágenes mientras rasguea rítmicamente. De fondo, se escucha el ruido del océano, destino final de Blake en su largo viaje. Algo parecido a lo que puede escucharse a través de esta secuencia, cuando Blake llega a la aldea de Nobody, moribundo. Dead man, fue bien considerada en cuanto a la forma en que presenta a los nativos americanos, quienes aparecen riendo y bromeando a propósito del stupid white man.

La versión del theme que se puede escuchar al comienzo y final de la cinta, más cercana al formato ’canción’ y carente de la atmósfera que genera la guitarra sola, no fue incluida en la banda sonora, aunque sí se editó como single promocional. En esta suerte de video clip se puede ver, junto con algunas tomas de la cinta, acompañadas de la mencionada versión, al canadiense intérprete en acción.

Junto con recomendar la cinta y la banda sonora, les dejo una versión ’diferente’ de la misma, a cargo de Jon Bon Jovi, más cargada al banjo, los cascabeles y las sillas de montar.




Trackbacks & Pingbacks

Aun no hay trackbacks/pingbacks.




Comentarios

Excelente elección para comentar una “banda sonora imprescindible”. Imagen y sonido se funden plenamente en esta especial película, los solos de Young son, como la pelicula, en blanco y negro: solo matices del gris. No sabia que habia compuesto viendo la cinta (como Miles Davis para cierta pelicula francesa cuyo nombre se me va de momento) pero ahora que lo se no me imagino que hubiese podido hacerse de otra forma.
Dato freak: uno de los 3 personajes con que se encuentra William en su escape es Iggy Pop: otro punto para el western sicodelico.

“Ascensor para el cadalso”, la primera película Louis Malle: esa fue la película a la que Miles Davis le puso música mientras la veía.



Deja un comentario

(requerido)

(requerido/no será publicado)