‘2012′ / Fuimos advertidos: ¡Emmerich se volvió loco!

Cuando uno madura, empieza a apreciar el cine de Roland Emmerich. Por más que haya gente (rara, extraña, hipócrita, grave o muy, muy inteligente) a la que no le guste ninguna de sus películas, nadie podría alegar que no se trata de un cine personal. En esta “búsqueda” por la que ha transitado la carrera del alemán, destacan películas extremadamente aburridas, casi imposibles de terminar de ver, como Godzilla y 10.000 BC, y otras que son un disfrute tremendo, que te mantienen al borde del asiento riéndote solo de las barvaridades visuales y argumentales que se despacha Roland. Teníamos cierta conciencia que cuando Emmerich quiere destruir el mundo o la civilización tal como la conocemos, generalmente produce una de estas últimas películas (y de paso revienta las taquillas: Independence Day y The Day After Tomorrow son sus dos mayores caballitos de batalla); 2012 viene a confirmar esto.

En 2012 Emmerich asume como nunca que lo suyo son las familias modernas (los padres, los hijos y las ex-esposas) que deben saber salir adelante incluso cuando parece que el mundo se fuera a acabar, llevando hasta el paroxismo todos sus manoseados motivos. Roland Emmerich totalmente vuelto loco y a sus anchas, mostrándonos como John Cusack rescata a toda su gente (incluído el nuevo novio de su ex) por un pelo de la mayor catástrofe de la historia, buscando esconderlos de algo que no hay manera de frenar: la destrucción total del mundo.
2012 es una película que recomiendo cien por ciento, pero sólo a aquellos que se consideren de criterio abierto; o para hablar en cristiano: a los cínicos e inmorales. Porque lo que Emmerich destruye con su cine de catástrofes no es la tierra, no es New York ni el Cristo Redentor. Destruye una forma respetuosa de hacer cine, una forma sosegada, intelectual, meta-observadora y otros atributos supuestamente positivos. Y dispara sobre los ojos de sus espectadores un incandescente cúmulo de sensaciones amontonadas y caóticas: tensión, risa, miedo, emoción, suspenso… de todo un poco, todo rápido y todo junto.
Siempre le podríamos pedir a Emmerich que destruyera a la humanidad con un mejor argumento, que se saltara o diera vuelta algunos de esos tan manidos clichés (las mujeres porfiadas e histéricas que siempre echan por suelo los mejores y más precisos planes, por ejemplo), que dejara de ponerle tanta atención a la familia, ya que muchas veces (si es que no todas) son más interesantes los personajes con motivaciones más complejas que salvar a sus hijos o recuperar a su ex-esposa… pero si Emmerich escuchara a alguien, ya no sería Emmerich, y hasta que no haya nadie mejor para destruir el mundo, pues…
Abajo, una escena que recomiendo ver en el cine.


wawwww heavy te movie is great muy buena peli