La Batalla de Plaza Italia, en el Cine Arte Alameda

Cuando un grupo armado del FPMR acribilló a Jaime Guzmán a plena luz del dia, a quemarropa, todos en la UDI lloraron y repudiaron a la izquierda chilena, resentida y mal agradecida, prometiéndose que algún día levantarían un memorial a quien fuera su líder natural. Al ver que dicha promesa iba a ser concretada a través de un coloso de 34 metros de largo y 6 metros de alto en plena Plaza Italia, el periodista y director Renato Villegas decidió salir, cámara en mano, a ver qué es lo que estaba pasando. No fuera a ser cosa que nuestra querida dirigencia política nos fuera a meter, una vez más, el dedo en la boca.
Son las 20:48. El público va llenando la sala principal del Cine Arte Alameda, en donde en unos minutos más se dará inicio al pre-estreno de La Batalla de Plaza Italia, el primer largometraje documental del periodista y realizador Renato Villegas. Intercambio algunas palabras con un amigo que me acompaña. Esperamos algunos minutos ahí sentados hasta que Villegas sube al escenario y nos explica que hoy, 24 de septiembre, debía inaugurarse el memorial a Jaime Guzmán, en el ángulo de la Plaza Unesco en la comuna de Vitacura. Finalmente, dicha inauguración se efectuará el 3 de noviembre y se espera que al acto concurra la presidenta Michelle Bachelet. En ese sentido, el montaje aun no termina, concluye Villegas. Faltan, quizás, algunos planos por añadir.
Optando por una voz en off en primera persona, lúdica y directa, y que remite directamente al estilo Michael Moore, la primera parte de la película formula una serie de interrogantes en torno a la erección del memorial a Jaime Guzmán en el centro de Santiago. Confesándonos, siempre medio en broma medio en serio, que ésta fue la plaza de su primer beso, de su primera manifestación y de su primera micro, Villegas nos plantea la inquietud que le provoca el hecho de que un personaje tan impopular sea instalado en medio de una plaza tan popular, y a la postre, tan concurrida por todos los chilenos. En resumidas cuentas, ¿no resulta un poco absurdo y tonto exponer a Jaime al desenfreno masivo propio de las manifestaciones deportivas y políticas de la Plaza Italia? En esta primera parte, el espectador se percatará de que el tono de la película será ante todo dinámico, ágil, con muchos planos (mal que mal el rodaje duró alrededor de cuatro años) y con una acertada banda sonora: el latin and free jazz de Cristián Cuturrufo.

Con una voz en off mucho menos presente, la segunda parte del documental muestra cómo, inducidos por Villegas y un vecino que se transformará prontamente en el productor de la película, los habitantes de los edificios Turri se organizarán para hacer frente a la construcción de este memorial. Sin más armas que sus voces, éstos intentarán organizar al vecindario para llevar a cabo movilizaciones que impidan el levantamiento del monumento. En esta parte, hay secuencias notables, como la exposición de algunos de los proyectos que participaron en el llamado a concurso lanzado por la Fundación Jaime Guzmán. Los diferentes delirios de cada concursante remiten directamente a un tema que, a mi gusto está muy bien retratado en la película, y que es la desproporción. La desproporción en la que incurrieron los responsables de seleccionar un proyecto ganador de dimensiones inéditas, único en el país, más grande incluso que el de un Bernardo O’Higgins o un Jose Miguel Carrera. En este sentido, las explicaciones de sus creadores -María Angélica Echavarri e Ignacio Lipthay- resultan tan absurdas como el memorial mismo. Apelando a una pretendida sobriedad y respeto por el entorno, los artistas defienden a brazo partido su proyecto.
Otro actor importante en esta segunda parte es la Comisión FUNA, la cual es contactada por la producción de la película para que apoye las manifestaciones que se están organizando con el propósito de rechazar el memorial a Jaime Guzmán. La respuesta de la Comisión FUNA es clara y única: el fundador del gremialismo fue artífice y cómplice de la violación a los derechos humanos en Chile. Y como tal merece ser funado aunque esté del otro lado… Acá asistimos a otra de las secuencias mejor logradas de la película, que es cuando los ciudadanos, organizados en torno a la Plaza Italia, manifiestan su repudio a Guzmán y al monumento que se le quiere construir ahí. Clave resulta también la intervención del senador Jaime Gazmuri, quien confiesa que el memorial es fruto de una negociación entre el gobierno y la derecha, cuando se necesitaban votos suficientes para levantar un memorial (bastante más reducido) de Salvador Allende en la Plaza de la Constitución.

Querámoslo o no, La Batalla de Plaza Italia es un documental que en último término busca poner de manifiesto lo altamente desinformados que estamos respecto de las decisiones que se toman en nuestro país. O, dicho de otro modo, lo poco enterados que estamos o queremos estar respecto de cuestiones que afectarán nuestro diario vivir en-la-ciudad. Recuerdo que hace algunos días, un reportaje del programa Contacto mostraba que en unos meses más comenzará la construcción de un complejo comercial (mall) en pleno puerto de Valparaíso. Ante las preguntas del periodista, era impresionante darse cuenta que muy pocos porteños sabían o estaban ahí con el hecho. Y es que quizás una de la herencias más persistentes de la dictadura sea precisamente eso: la apataía, el desinterés y la desinformación. Ojalá que dicho mall sea rechazado por los vecinos, al igual que el monumento a Guzmán.
*Foto 3: From http://www.lamaga.cl


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