1973 Revoluciones por Minuto

Si creíamos que la izquierda chilena exiliada y trasnochada no podía ofrecer nada nuevo nos equivocamos rotundamente (o quizás no). 1973 ¿¡revoluciones por minuto!? (que título más original) es la readecuación cinematográfica para la obra de teatro La muerte de un presidente de Rodolfo Quebleen y se queda solo en eso.
La película intenta un juego de superposición de imágenes intercalando tomas de postal de Nueva York, un teatro vacío con un actor interpretando a Salvador Allende y recuerdos (reales e inventados) en blanco y negro de lo que debiese ser el gobierno de la Unidad Popular. A esto se le suma la voz de lo que debieron ser para el autor de la obra las últimas palabras de Allende (en rigor la última mañana) interpretadas por Ramiro Sandoval, el solitario actor, y la voz en off de Alejandro Cohen quien lee pasajes de La Divina Comedia. Hasta acá, eventualmente el resultado podría ser distinto pero el exceso de recursos innecesarios termina por agotar e incluso saca carcajadas por lo burdo de su utilización,
éste es el caso de la imágenes de Nueva York, la ciudad más manoseada por los mediocres, que no aportan nada ni en un sentido estético ni en uno poético al film; Se podrían haber puesto imágenes de postal de Miami, París, Berlín, La Habana o Cancún y el resultado habría sido el mismo. Si se suma a esto el segundo recurso ultra manoseado que el director Fernando Valenzuela inserta forzosamente, los logros potenciales de esta película se terminan diluyendo en lo ridículo; El utilizar a La Divina Comedia como justificación de algo bota a la basura cualquier producto que no sea una comedia ligera que pretenda reírse de la misma, y es tan burdo como poner una voz en off que relate al Quijote o a Romeo y Julieta o a cualquier súper hit de la literatura clásica y termina evidenciando una falta de coherencia entre la palabra y la imagen totalmente desproporcionado.

Esta nueva cinta sobre la muerte de Allende (quien transita por los infiernos con Virgilio) es en sí lo único de novedoso (el haberse filmado, no su contenido) y sorprende por la mediocridad y liviandad con que se revisa el asunto no logrando nada nuevo con respecto a documentales o dramas anteriores y es incapaz de poner algo original con respecto a la obra de teatro (obra en el sentido amplio en donde los sketch de Rosita Nicolet son consideradas obras de teatro) que se toma para la construcción limitándose a filmar a un actor interpretando su monólogo (lo que no sería malo en sí mismo) y llenando de agregados innecesarios la película, sobrecargando la pantalla con imágenes inconexas e irrelevantes, siendo incapaz de realizar algo más allá de la pieza teatral.
Desconozco las motivaciones profundas que llevaron a Valenzuela a realizar esta película, pero dudo que haya sido la gran calidad de la pieza de Quebleen, pues es sólo una obra mediocre, pero espero que la whiskyerda no nos harte con sus llantos ni quiera expresar sus sentimientos burgueses, que a nadie importan, con dinero del Estado (la película es financiada por Bancoestado, lo que nos lleva a preguntar cuales son los criterios de selección) y tratar de influenciar con esto a las masas oprimidas.


Sabes que en una crítica de Cine se debe invitar al lector a que valla a ver la película y saque sus propias conclusiones? o te crees muy seco por andar basureando películas malas? (eso lo hace cualquiera)
Menos minl trecientas cuatro estrellas doradas para ti, por penca y por FACHO.
Yo creo que un comentarista, analista, columnista o como quiera llamársele, no es un ente etéreo ni un ser virtual dotado de pura objetividad. Por el contrario, me agrada que de sus textos se desprenda humanidad y, por lo tanto, posiciones políticas, filosofías… ¡hasta el club favorito! Pero lo que me resulta incomprensible, es que esos puntos de vista produzcan tal grado de animadversión que el resultado sea una ráfaga de mala onda preconsebida disfrazada de análisis. Esta no es mi película favorita ni mucho menos, pero se trata de una experimentación a lo menos interesante que merecía unas líneas más analíticas. No podemos medir el cine sólo como una instancia de diversión solamente, eso es caer en el juego de “estamos todos estresados, no me pongas nada denso”. O sea, estamos condenados a no pensar y convertirnos en inútiles intelectuales. De las instancias experimentales, tal como en la ciencia, surgen muchos nuevos códigos y fórmulas a los que un cinéfilo debe estar atento. Quizás deba ser otro el “especialista” el que deba tomar estas obras y dejar al señor Osorio para películas de más taquilla acordes con su “republicanismo”, como Rambo o Duro de Matar.
kiero ver la pelicula
Pésima crítica…
Allende en el infierno? Y donde está tu general entonces?
Púdrete por FACHO!!
PD: esto no es análisis cinematográfico es insulto..Por ende, a ti te devuelvo los mismos insultos..
Hasta luego señor fascista!
fACho!!
esta claro que este Felipe no entendió nada.
P.S.: pd o post data se pone cuando agregas algo a tu original en una fecha siguiente. Lo que has de usar es post scriptum (ps)
P.S.2: no hay cosa más facha que tachar al resto de facho